Encontrar a Dios en el silencio
Después de un largo viaje con la meditación a los pasos de San Pablo, que comenzó en Turquía, atravesó Grecia y terminó en Roma, me sentí muy triste, cansado y vacío. En mi corazón más profundo me pregunté: “¿Tal vez Dios me está pidiendo que vaya a un retiro en silencio?” Y eso es exactamente lo que sucedió cuando llegamos a Asís. El retiro me permitió, junto con mis compañeros seminaristas, dedicar tiempo a Dios desconectándome del mundo tan lleno de conexiones. Irme a estar solo con Dios fue una experiencia hermosa.
