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Holy Land Pilgrimage

Jesus’ Hands in the Holy Land

March 2, 2022

Being on pilgrimage here in this place for these weeks allows us to identify the presence of God in daily life. But it is a presence of God that has many faces and appearances that try to seek the attention of the other empathically. I’m not going to lie here; there are many realities and levels of life that can be contradictory. But in the simplest and most sacred places, there are many hands at work to bring the presence of God to those in need. These hands are those of the Franciscan Friars Minor. By either helping pilgrims or preserving the holy places. They have been here helping to preserve those holy places where our Lord Jesus was born, walked, died, and rose for more than 800 years. The Catholic Church has many pontifical organizations and religious orders that also help in this very special mission; however, the ministry and dedication of the friars are unique.

An example of these hands that work, day and night to take care of the holy places and the people around them was a priest named Friar Francisco Naoki. He is a Franciscan friar minor born in Japan but has spent many years serving in Latin America. He’s now in Nazareth. I met him one day, entering the Basilica of the Annunciation while he was celebrating Mass in Arabic. Then the next day, when I went out to pray in church, I saw the same priest with a broom sweeping the entire street around the Basilica. He didn’t have to do that, but he wasn’t afraid to serve. On the last day in Nazareth, I asked an assistant in the Basilica if a priest would hear my confession. Of the more than ten priests there, the priest who came was Father Naoki himself.

When I sat down for confession, we started in English and then in Spanish. It was a lovely confession. After the confession, I began to ask him about his life, and we talked for a while. The priest told me about his work with low-income people and how sometimes he couldn’t do more, which was frustrating. He told me how many needy people do not have a family to help them, and for this reason, the Catholic Church is his family and assists them. He and his fellow friars continued to help as much as they could. The friar looked tired but happy. His example impacted me and touched my heart, especially on this path in preparation for the priesthood in which we are seeing what kind of priests we are going to be.

Just like this priest and many others who give their lives in the Holy Land for the good of souls and holy places, those priests in our communities, teaching parishes and those priest friends who are present day-by-day in the lives of many bring Jesus to all souls. I ask God to give us health and strength so that we can work tirelessly for salvation and proclaim the gospel. Wherever we are, we will carry the message of Christ.

The hands of Jesus on the holy ground have many colors, languages, and expressions of faith that can be very different. Still, they are that presence of God that provokes that encounter that moves the hearts even of non-believers. God is here, and you can feel it, especially in prayer in those holy places. My prayer is that we can be those hands of Jesus that are always ready to heal, comfort, forgive and love those most in need and all people of goodwill. You are all present in our prayers.

Las Manos de Jesús en Tierra Santa.

El peregrinar aquí en este lugar por estas semanas, nos permite identificar la presencia de Dios en el día a día. Pero es una presencia de Dios que tiene muchos rostros y miradas que tratan de buscar con empatía la atención de otro. No voy a mentir, aquí hay muchas realidades y niveles de vida que pueden ser contradictorio. Pero en los lugares mas simples y sagrados hay unas manos que trabajan por llevar la presencia de Dios a los más necesitados. Incluso, ayudar los peregrinos y en conservar los lugares santos; estos son los frailes menores Franciscanos.  Ellos llevan mas de 800 años ayudando a conservar esos lugares santos por donde nació, camino, murió y resucito nuestro señor Jesús. La Iglesia Católica tiene muchas organizaciones pontificales y ordenes religiosas que también ayuda en esta tarea tan especial. Pero el trabajo y dedicación de los frailes es único.

Un ejemplo de estas manos que trabajan día y noche por cuidar los lugares santos y la gente en su alrededor es un Sacerdote, que se llama Fray Francisco Naoki. Es un sacerdote Franciscano fraile menor que nació en Japón, pero a pasado muchos años sirviendo en Latino América. Y Ahora en Nazaret. Lo conocí un día entrando a la Basílica de la Anunciación, el estaba celebrando la misa en Árabe. Luego el día siguiente al salir de la oración en la iglesia, veo al mismo padre con una escoba barriendo toda la calle alrededor de la Basílica. El no tenia por que hacer eso, pero el no tenia miedo de servir. El ultimo día en Nazaret, pregunte en la basílica a una ayudante que si había algún sacerdote que me confesara. De los mas de 10 sacerdotes ahí, el sacerdote que vino fue el mismo el Padre Naoki.

Cuando me siento a la confesión, comenzamos en ingles y luego en español, fue una confesión muy linda. Luego de la confesión comencé a preguntarle sobre su vida y dialogamos por un rato. El padre me conto sobre su trabajo aquí con las personas de bajos recursos y como en ocasiones no puede hacer mas y esto era frustrante para el. Me conto, como mucha gente necesitada no tiene familia que los ayuden y por tal razón la Iglesia Católica es su familia y les asiste. Pero que el y su compañero frailes aun así seguían ayudando en la medida que podían. El fraile se veía cansado pero feliz. Su ejemplo me marco y me llego al corazón. En especial en este camino en la preparación al sacerdocio en el cual estamos viendo que tipo de sacerdotes vamos a ser.

Así como este sacerdote y muchos otros que dan su vida en Tierra Santa por el bien de las almas y los lugares santo.  De igual manera esos sacerdotes en nuestras comunidades, teaching parish y esos sacerdotes amigos que están día a día presentes en la vida de muchos llevándolos a Jesús. Le pido a Dios que nos de la salud y las fuerzas para que podamos trabajar hasta el cansancio por la salvación y proclamar el evangelio. Ahí donde nos encontremos llevaremos el mensaje de Cristo.

Las manos de Jesús en Tierra Santa tienen muchos colores, idiomas, y expresiones fe que puede ser muy diferentes. Pero son esa presencia de Dios que provoca ese encuentro que mueve el corazón incluso de los no creyentes. Dios esta aquí, se puede sentir, en especial en la oración en esos lugares santos. Mi oración es que podamos ser esas manos de Jesús que están siempre dispuestas a sanas, consolar, perdonar y amar a los mas necesitados y a todas las personas de buena voluntad. Todos ustedes están presentes en nuestras oraciones.

Francisco Pagán
Archdiocese of Chicago

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